Canela y Tracy, la Barbie, estaban observando a su nuevo vecino; un viejo huraño y malvado que tenía mucho dinero y una casa enorme y muy fea: estaba cayéndose a pedazos.
—El hombre no parece amigable —observó Tracy.
—Tienes razón, Tracy, su casa es muy fea.
—Me gustaría verla por dentro —terció el oso Charly.
—Estaría genial entrar ahí —exclamó Tracy— Vamos a verla, Cane.
—Bueno —dijo Cane sin entusiasmo.
Entraron con miedo de encontrar al viejo por ahí, aunque no había rastro de él. Lo único que encontraron fue figuras pálidas de mayordomos y sirvientas. No hablaban y parecían flotar. Cuando vieron a una cocinera con el delantal manchado de sangre, fue a Tracy a quien se le ocurrió la mejor idea.
—Salgamos de aquí —gritó.
Desde entonces decidieron no poner nunca más un dedo en aquella casa.
Y esa fue la razón, por la cual jamás se enteraron, que las manchas en el delantal de la cocinera eran sólo restos de óleo y temperas del cuadro que había estado pintando aquella mañana.
Moraleja: “las cosas no siempre son lo que parecen”
FIN
—El hombre no parece amigable —observó Tracy.
—Tienes razón, Tracy, su casa es muy fea.
—Me gustaría verla por dentro —terció el oso Charly.
—Estaría genial entrar ahí —exclamó Tracy— Vamos a verla, Cane.
—Bueno —dijo Cane sin entusiasmo.
Entraron con miedo de encontrar al viejo por ahí, aunque no había rastro de él. Lo único que encontraron fue figuras pálidas de mayordomos y sirvientas. No hablaban y parecían flotar. Cuando vieron a una cocinera con el delantal manchado de sangre, fue a Tracy a quien se le ocurrió la mejor idea.
—Salgamos de aquí —gritó.
Desde entonces decidieron no poner nunca más un dedo en aquella casa.
Y esa fue la razón, por la cual jamás se enteraron, que las manchas en el delantal de la cocinera eran sólo restos de óleo y temperas del cuadro que había estado pintando aquella mañana.
Moraleja: “las cosas no siempre son lo que parecen”
FIN
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Nota: La explicación del origen de este cuento está AQUÍ
2009 Copyright Berenice Tejada Rodríguez y Clarina Aldea
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